Principio de incertidumbre de Montaigne

[…] puesto que las precauciones que pueden tomarse están llenas de inquietud e incertidumbre, vale más, con noble seguridad, prepararse para todo cuanto pueda acontecer, y obtener algún consuelo de no estar seguro de que ocurra. Michel de Montaigne, Ensayos, libro I, cap. XXIV: “Distintos resultados de una misma decisión”.

La costumbre

Es en verdad la costumbre violenta y traidora maestra de escuela. Poco a poco, a la chita callando, nos pone encima la bota de su autoridad; mas con este suave y humilde principio, al haberla plantado y asentado con la ayuda del tiempo, nos descubre de pronto un furioso y Continúa leyendo →

Júzguense nuestros actos por la intención

No podemos ir más allá de nuestras fuerzas ni de nuestros medios. Y por esto, porque no depende por entero de nosotros ni el resultado ni el cumplimiento, y sólo la voluntad depende verdaderamente de nosotros, fúndanse en ella y establécense necesariamente todas las normas del deber del hombre. Michel Continúa leyendo →

Serenidad del alma (Montaigne)

Lo que nos cuentan de los del Brasil, que solo morían de viejos, lo cual se atribuye a la serenidad y tranquilidad de su aire, atribúyolo yo más bien a la tranquilidad y serenidad de su alma, libre de toda pasión, pensamiento y ocupación tensa o enojosa, como gentes que Continúa leyendo →

El silencio y la educación de los hijos (III)

Bueno, bueno; no creamos que Montaigne es tan rudo a partir de la cita anterior. También sabe ser civilizado: “En esta escuela del trato con los hombres, he observado a menudo este vicio, que en lugar de sacar conocimientos de los demás, solo intentamos hacer gala de los nuestros; y Continúa leyendo →