La educación de los hijos (II)

Una visión un poco más antigua sobre el asunto: “No basta con endurecerle el alma; es menester endurecerle también los músculos. Exígesele demasiado a aquella si no se la secunda, y harto tiene que hacer atendiendo a dos oficios. Sé cuánto jadea la mía en compañía de cuerpo tan débil, Continúa leyendo →