Senderismo y arqueología de la Guerra Civil en Braojos

Senderismo Guerra Civil BraojosEl domingo 12 de febrero en colaboración con El Sueño del Héroe tuvo lugar la ruta de senderismo por Braojos de la Sierra siguiendo las huellas de la Guerra Civil. Cinco valientes senderistas más Zarko, el perro de Alejandro, nos adentramos en las brumas de las montañas y de la historia.

La verdad es que poco sabemos de lo que ocurrió en aquellos tres terribles años, al margen de lo que nos cuenta el historiador Eduardo Andradas:

El día 17 de Julio un convoy de 37  miembros armados con fusiles y pistolas del Borbónico-Alfonsino partido Renovación Española en vehículos particulares pasa por el pueblo de Braojos con la noche ya profunda, de madrugada toman el puerto de Somosierra y controlan el túnel de ferrocarril Madrid-Burgos, el día 21 son desalojados del mismo por paisanos de Buitrago de Lozoya, Robregordo, Gascones y Horcajo de la Sierra partidarios de la legalidad republicana de 1931. El 22 la columna del Coronel Gistau que se había otorgado ilegalmente mando en la VI División orgánica, después del arresto del General Domingo Batet, que se mantuvo fiel al gobierno de Casares Quiroga [ataca la población]. Braojos resiste 8 horas de tiroteos, hasta que los milicianos republicanos se retiran desordenadamente hacia el pueblo de Gascones, ya que no saben defender en bajura la posición  y las tropas golpistas conquistan  por la calle del Carmen la localidad. En Braojos no aconteció ningún acto violento contra prosélitos derechistas de la población por parte de las unidades de milicianos Frente Populistas, sí las nuevas autoridades Franquistas depuraron a la maestra Rosario Inés López por sus simpatías a las ideas de la izquierda política. La artillería nacionalista posicionó puesto en el pueblo.

También fortificaron los alrededores con trincheras, nidos de ametralladoras, etc. Y eran estos restos los que pretendíamos buscar en nuestra excursión.

Las previsiones meteorológicas no eran muy alagüeñas, pero no nos arredramos. El día amaneció nevado y nubladoSenderismo Guerra Civil Braojos en Braojos (diluviando en otras partes de Madrid) y confiamos en que permaneciera así por mucho tiempo. Vanas esperanzas, pues en cuanto empezó a llover no paró hasta… Hasta… Creo que todavía no ha parado. Tan mojados acabamos que no nos quedaron ganas ni de comer tranquilamente.

Salimos de Braojos por el camino del molino, paralelo a la vía del tren, una pista asfaltada que nos llevaría precisamente hasta el Molino del Vadillo; pero cuán ingrata fue nuestra sorpresa al descubrir que el molino no podía visitarse al estar en una finca privada y vallada.

Abandonamos el asfalto justo en el molino para continuar por una pista pegada al Arroyo de la Trocha. Por aquí ya empezamos a pisar nieve. Afortudamente la pista atravesaba el arroyo por un puente de hormigón y comenzaba a ascender por la loma de El Bardal hasta acabar en otra pista. Continuamos hacia la derecha en dirección a los Quiñones, pero nos pareció mejor subir por la Cañada de la Puente hasta el Collado Mediogrande.

A partir de entonces empezó a llover y sólo nos libramos un poco al meternos entre los pinos camino de los Quiñones, buscando una de las posiciones que no logramos encontrar debido a la niebla y la nieve. Una vez llegamos a la cota 1441, nos dimos la vuelta hasta volver de nuevo al Collado. Allí descubrimos una posición que había pasado desapercibida a la subida; de hecho habíamos pisado justo encima del refugio; menos mal que a la vuelta pasamos un poco más abajo y vimos las trincheras. Entramos en el refugio… Algo sofocante pensar en que allí debieron vivir un pelotón de soldados durante tres años.

Continuamos hacia el Cerro de la Cabeza, en el cual podemos encontrar al menos cinco refugios y una red de trincheras impresionante. La lástima fue que los dedos ya no nos respondían para poder tirar algunas fotos de las trincheras. Aunque la idea era comer en alguno de aquellos refugios ya estábamos tan mojados que era impensable pararse un cuarto de hora.

Senderismo Guerra Civil BraojosContinuamos descendiendo del cerro hacia el sureste buscando otra de las posiciones, pero nos debimos escorar hacia la izquierda y nos la pasamos. Al llegar a la pista, la tomamos a la derecha y tras pasar una puerta giramos a la izquierda adentrándonos en un robledal poco cuidado. Volvimos de nuevo hacia la izquierda buscando la loma, pues tácticamente es donde se deberían encontrar las defensas. Allí descubrimos un par de observatorios cubiertos y varios refugios subterráneos derruidos, amén de las correspondientes trincheras, con su típico trazado en zigzag.

Pero como ya era tarde, no habíamos comido, estábamos cansados y empapados, decidimos acortar la excursión y dejar para otro día las posiciones del Cerrillo, así como la visita al Molino de Gascones, un molino alimentado por una acequia que parte justo desde el molino anterior, el del Vadillo, y que en un momento dado hubimos de saltar.

El problema de atajar es que tuvimos que saltar un par de tapias y descender un buen desnivel hasta el puente que atraviesa el arroyo. Después, hasta el pueblo, un pequeño paseo sin sobresaltos aunque un poco cuesta arriba.

A continuación os dejamos un vídeo con fotos de la jornada (algunas algo borrosas debido a la lluvia; podéis ver más fotos en el facebook de Roberto Peregrín):

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