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Hoy quiero dar las gracias al gato por haberme despertado de forma cariñosa, frotándose contra mis pies, haciéndome cosquillas con su suave pelaje, buscando mis caricias…

Pocas veces me quedo en la cama tras abrir los ojos, pero hoy estaba muy cansado y he remoloneado más jugando con el gato. Después me he quedado un poco traspuesto y él se ha sentado a mi lado.

Al cabo del rato le he oído revolver en su cuenco de comida, he vuelto a abrir los ojos y le he visto a mi lado… El cuenco seguía sonando.

Me he levantado y al salir al pasillo he visto cómo el “gatopardo” salía escopetado, sí, uno de tantos que rondan por el vecindario. ¿También he de dar gracias a dicho gato por haberme incitado a levantarme? ¿También he de dar gracias a mi gato por no defender su comida y su territorio? Sé que el mío también entra en casas ajenas. ¿Existirá algo así como una comuna gatuna donde todos comen de la comida de todos? ¿Somos alma, somos materia, somos solo fruto del azar? Cuántas preguntas, cuántas dudas. El mundo sigue siendo una fuente inagotable de admiración.

GRACIAS !!!