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Bueno, ayer no pude cumplir con la acción de gracias, pero eso no invalida el proyecto. Entre los elementos necesarios para llevar a cabo una serie de tareas durante un largo período de tiempo se encuentran la constancia y el perdón, el perdón hacia uno mismo por haber desfallecido en la constancia y la constancia para continuar a pesar de esos fallecimientos.

Bien, hoy quisiera agradecer (y felicitarme por) la existencia de mi hijo. No hay día que pase, desde que nació, que no logre arrancarme una sonrisa y no logre despertar un sentimiento de ternura. Eso es lo que vale… Porque también consigue sacarme de mis casillas… Pero si lo miramos desde otro punto de vista, puede que sea necesaria esa salida y lo que no sea de recibo es la reacción. Gracias, pues.

Gracias también, Rafael, por devolverme al terreno del juego y de la inocencia infantil, aunque sea por unos minutos o segundos.