Fortín de Peña Zorreras (Senderismo Guerra Civil - Buitrago - Gandullas)
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El día 21 de octubre tuvimos la oportunidad de guiar a un grupo de comerciales de Telefónica por el Frente del Agua o Frente de Buitrago, en una de las rutas más espectaculares por lo que a arqueología de la Guerra Civil se refiere. Fueron dos horas de caminata sencilla e instructiva patrocinada por Huawei dentro de unas jornadas de reflexión y formación del equipo comercial de la zona centro.

Salimos puntualmente, a las 9:00, del Centro de Formación de Telefónica situado en las antiguas instalaciones de seguimiento espacial de Gandullas. Caminamos unos cientos de metros por la carretera hacia el pueblo y abandonamos la misma hacia la izquierda por el Cordel del Bosque, antigua vía pecuaria, para subir hacia la Peña Zorreras, pasando por un helipuerto y un mirador.

Detrás del mirador está el primero de los muchos nidos de ametralladoras que visitaríamos, perteneciente al bando nacional en la contienda. (Por motivos de confidencialidad no podemos publicar fotos del personal).

Continuamos el camino por el Cordel del Bosque hasta el cerro Cabeza Velayos o Peña del Alemán, llamada así por un brigadista internacional que cayó malherido. Dejamos a un lado el polvorín subterráneo y subimos al cerro donde encontramos varias casamatas y un nido de ametralladoras, amén de un complejo trazado de trincheras de comunicación entre las diferentes posiciones republicanas. Y es que la distancia que separaba las posiciones de un bando y otro era de pocos centenares de metros.

Bajamos hacia el siguiente cerro cruzando la Cañada Real Segoviana y la abandonamos por un punto donde las fincas se han apropiado de casi toda la anchura de la cañada; saltamos un par de vallas de piedra y nos dirigimos loma arriba hacia el Observatorio Casado (nido de ametralladoras), nuevamente nacional, donde encontramos un puesto de ametralladoras en buen estado, trincheras y un refugio subterráneo, aunque en mal estado.

Continuamos el trazado de las trincheras que nos llevan, unos cientos de metros cerro arriba, hasta el fortín de Retamosa, también nacional. En éste, aparte de trincheras y observatorio existe un refugio subterráneo donde los más atrevidos pudieron entrar provistos de frontales.

Después, con las ganas de subir hasta Cabeza Piñuécar, emprendimos la vuelta hasta el centro de formación pasando cerca del fortín de La Llorona, aunque ya no nos quedaba tiempo para visitarlo. Así que, si os habéis quedado con las ganas de verlos, aquí os dejamos unas fotos de ambos… Y un consejo: si no queréis experimentar la guerra en toda su crudeza, no vayáis en jueves, sábados, domingos y fiestas de guardar, al menos hasta que termine la temporada de caza, que por aquí son muy aficionados.