Más moderación

La templanza -como la prudencia, y quizá como todas las virtudes- pertenece, pues, al arte de gozar: es un trabajo del deseo sobre sí mismo, del ser vivo sobre sí mismo. Su objetivo no es sobrepasar nuestros límites, sino respetarlos […] depende menos del deber que del sentido común. Es Continúa leyendo →