Senderismo: alegría del descanso, alegría de existir

Tras un día entero de marcha, el simple bienestar de estirar las piernas, satisfacer el hambre sencillamente, saciar la sed tranquilamente y contemplar el día que termina, la noche que cae despacio. El cuerpo sin hambre ni sed, sin dolor, el cuerpo en reposo, y sentirse vivo simplemente, todo ello Continúa leyendo →

Senderismo: alegría vs. narcisismo

En el senderismo, la alegría es un sonido de fondo. En momentos determinados, por supuesto, habrá esfuerzo y dificultad. Habrá también satisfacciones puntuales. Una mirada orgullosa para contemplar, tras de sí, la caída de una pendiente abrupta. Sin embargo, demasiado a menudo esas satisfacciones dan pie a reintroducir cantidades, resultados Continúa leyendo →

Alegría

La alegría no es la contemplación satisfecha de un resultado realizado, la emoción de una victoria, la satisfacción de haberlo conseguido. Es la señal de una energía que se despliega en la soltura, es una afirmación libre: todo es fácil. La alegría es una actividad: ejecutar fácilmente aquello que es Continúa leyendo →

Placer y alegría

En la marcha uno disfruta de esos momentos de placer puro, con ocasión de ciertos encuentros. El sabor de unas frambuesas o unos arándanos, la calidez del sol en verano, el frescor de un arroyo. Algo que no habíamos conocido nunca antes. La marcha permite así, como brillantes llamaradas, que Continúa leyendo →

Senderismo y eternidad

Caminando no se hace más que caminar. Pero no tener que hacer nada más que caminar permite recuperar el puro sentimiento de ser, redescubrir la simple alegría de existir; la que constituye la esencia de la infancia. Así, la marcha, al liberarnos de carga, al arrancarnos la obsesión del hacer, Continúa leyendo →