Para quién

¿A quién van dirigidas estas sesiones?

El asesoramiento filosófico está dirigido a todo el mundo, pues toda persona tiene una cierta concepción del mundo, de la sociedad y de sí mismo que, sin embargo, puede no ser internamente congruente.

El grado de necesidad que alguien tenga de asesoramiento filosófico dependerá de la magnitud de esa contradicción y del tipo de contenido: no es lo mismo una contradicción entre nuestros principios ético-políticos y nuestra forma de comportarnos políticamente (entre las ideas y la práctica) que una contradicción emocional porque no podemos mantener dos relaciones sentimentales a la vez; en el segundo caso nos encontramos más involucrados personalmente (aunque en ambos casos existen tanto componentes emocionales como componentes morales).

Tradicionalmente este tipo de cuestiones han sido tratadas por los confesores, pues no en vano poseían y poseen una sólida formación filosófica (aunque orientada teológicamente). Posteriormente han sido tratadas por psicólogos y psicoanalistas, dando a los problemas un enfoque en gran parte individualista (cognitivo-emocional). El enfoque filosófico pretende buscar unas soluciones más amplias entre las cuales tenga cabida la ética, la ciencia, enseñanzas procedentes de la filosofía oriental

No obstante, no queremos que nuestra labor se confunda con una terapia psicológica, aunque pueda paracérsele bastante; el asesoramiento filosófico no pretende curar patologías psicológicas. Nuestras sesiones están dirigidas a personas que tienen dudas sobre su vida o que pretenden mejorar en alguno de sus aspectos. Lo que pretendemos es dotar a estas personas de ciertas herramientas con las cuales manejarse algo mejor, abrir nuevos puntos de vista sobre los problemas a tratar, intentar ser un poco más felices, etc. Dicho lo cual también puede ser considerado como un complemento de la terapia, pero nunca un sustituto.

¿Cómo es una sesión de asesoramiento filosófico? >>


 

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