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Nos propone nuestro amigo Alejandro Rubio Sánchez un ejercicio de gratitud: dar las gracias por algo, por alguien, a algo o a alguien, durante un año. Al principio será por grandes cosas, más al cabo de cierto tiempo y para no repetirnos deberemos buscar aquellas pequeñas maravillas en las que de costumbre no nos fijamos.

La gratitud es una actitud, es decir, una conformación del carácter, más el carácter es posible modificarlo a tarvés de los hábitos y los hábitos a través de la repetición de actos, actos voluntarios. Si bien, Alejandro se encarga de recordarnos que no es lo mismo la gratitud que el hábito de dar las gracias por educación o mecánicamente. La gratitud es de corazón; hay que sentirla. Por ello deberíamos dar las gracias de corazón por todo aquello que, aunque sea leve, fugazmente, nos produzca una sonrisa, ternura, amor, placer, alegría…

El ejercicio consiste en llevar a cabo un diario de “acción de gracias”, público o privado, donde quede reflejado todo aquello por lo que estar agradecido, todo aquello por lo que sentirnos afortunados. Al final habrá tantas y tantas cosas buenas que quizá podamos ver la vida de otro modo.

Adelante !!!

De momento quiero dar las gracias a Alejandro por proponernos este interesante ejercicio. Ñoño, pensarán algunos… Teísta, pensarán otros. ¿Y si nos sirviera para ser mejores personas?

Desde luego no es que yo mismo sea un dechado de gratitud ni de virtud, pero sí quisiera mejorar.

Lo dicho: GRACIAS.